Detalles de una correcta alimentación

Tener una vida sana comienza por alimentarse sanamente, y esto quiere decir tener una alimentación equilibrada y muy variada. Cada uno de los alimentos tienen distintos nutrientes, pero ninguno de ellos nos proporcionará por sí solo todos los que el cuerpo humano precisa y en las cantidades adecuadas. Aunque cualquier persona ingiera una buena dosis de alimentos, no se librará de padecer desnutrición por no tener una dieta equilibrada. Ambos extremos no son recomendados, tanto la alimentación insuficiente como la sobrealimentación.

Comer con relativa moderación permitirá disponer de un peso saludable. Para rendir mejor en el transcurso del día, hay que iniciarlo con un buen desayuno que incluya frutas, leche y pan. Los productos lácteos son muy necesarios en todas las edades y lo recomendado es medio litro de leche por día aproximadamente. Hay que ingerir frecuentemente frutas y verduras de estación, disminuir los consumos de azúcar, dulces y sobretodo los artículos de repostería.

A pesar que el agua no es un producto nutriente, el organismo requiere mucho de ella. La gran parte de nuestro cuerpo está conformado por agua: sangre, sudor, saliva, etc. El organismo pierde constantemente agua y esa dosis se repone con la que consumimos en las bebidas y alimentos. Cualquier deshidratación y fundamentalmente en niños pequeños, puede resultar de muy graves consecuencias.

Hay que controlar los consumos elevados de carnes rojas, embutidos, mantecas, mayonesas y todo tipo de frituras debido a sus altos contenidos de grasas. Debemos también reducir los consumos de sal y de los alimentos con mucho contenido de ella. Para evitar las enfermedades que se transmiten por los alimentos, hay que estar atentos a la higiene de los productos desde su adquisición hasta su consumo final.