
El alcaucil o también llamada alcachofa es un excelente protector hepático. Se puede comer como acompañante de un plato o también solo.
Puede regular las disfunciones de la vesícula biliar, también ayuda a prevenir la formación de cálculos biliares y estimula la secreción de la bilis.
En 100 gramos de alcaucil hervido y escurrido encontramos:
- 3,50 gramos de proteínas
- 11,20 gramos de carbohidratos
- 0,15 gramo de grasa
- 5,50 gramos de fibras
- 1,30 miligramos de hierro
- 10 miligramos de vitamina C
Además contiene sales minerales como el azufre, el fósforo, el cloro, el hierro, el magnesio, el potasio, el sodio, el yodo y el calcio.
Según la historia era consumido desde el IV antes de Cristo. También conocido con el nombre de Cyanara scolymus, era venerada por los antiguos romanos y los griegos.
En trastornos digestivos de origen hepático está especialmente indicado porque actúa como desintoxicante sobre el hígado. Es por eso que se utiliza en la convalecencia y en el tratamiento de la cirrosis y de la hepatitis.
Imagen: decoraflores













