Jamón serrano: proteínas de calidad

¿Quién puede rechazar un bocado de jamón serrano? La mayoría de nosotros somos incapaces de decir no a un buen jamón, y hacemos bien, ya que se trata de una carne saludable. El jamón serrano, elaborado de forma artesanal, es parte de la cultura culinaria española desde hace siglos, y cada vez se consume más fuera de nuestras fronteras. España es el país que más jamón serrano produce y consume en todas sus regiones. Se elabora con los cuartos traseros del cerdo, a los que se les añade sal y se dejan en secaderos para que se vayan curando.

Cómo tomarlo

Podemos tomar jamón serrano solo como aperitivo, aunque también se utiliza para preparar bocadillos, ensaladas, flamenquines, menestras, tortillas, pastas, etc. Acompañado con pan, tomate natural y un poco de aceite de oliva está delicioso. El jamón serrano también puede tomarse con un buen vino, una de las costumbres más extendidas en España.

Propiedades

El jamón serrano es uno de los embutidos más saludables del mercado, ya que su contenido en calorías y grasa es inferior al resto de la carne de cerdo. Sus proteínas son de gran calidad y además nos aporta hierro, zinc, vitaminas del grupo B, fósforo, calcio y magnesio.

Aunque pueda parecernos una carne grasa, en realidad casi la mitad  de las mismas son monoinsaturadas, es decir, contribuyen a incrementar el colesterol bueno y por tanto son beneficiosas para el corazón.

De todas formas, y dado su elevado contenido en sal, las personas hipertensas deben consumirlo sólo de forma ocasional y en pequeñas cantidades.

Los niños pueden tomarlo, ya que les aporta muchos nutrientes, pero hemos de tener cuidado y dárselo a trocitos para que no se atraganten.

Se cree que el jamón serrano es beneficioso en casos de estrés y depresión por su contenido en vitamina B.