
Si bien está comprobado que los antibióticos no dañan directamente al ser humano, los científicos todavía no pueden asegurar que su consumo habitual no genere posteriormente algunas enfermedades crónicas, por lo que lo aconsejable es desde hace mucho tiempo intentar detectar cualquier posibilidad de su presencia en la leche que luego es comercializada.
Si bien está comprobado que los antibióticos no dañan directamente al ser humano, los científicos todavía no pueden asegurar que su consumo habitual no genere posteriormente algunas enfermedades crónicas. Por ello, se intenta detectar su presencia en la leche antes de que sea comercializada.
Hay que tener en cuenta que la existencia de los antibióticos no afecta únicamente a la leche, sino también a todos los derivados, como por ejemplo los quesos o el yogurt, cuya fermentación puede verse notablemente afectada por estos organismos. Es ahí cuando entonces sí pueden tener una trascendencia mayor del consumo de estos antibióticos, que por otro lado parece cada vez más lejano, gracias a los avances de la tecnología.
La presencia de los antibióticos no afecta únicamente a la leche, sino también a todos sus derivados, como por ejemplo los quesos o el yogurt, cuya fermentación involucra a organismos que producen estas sustancias de graves efectos para el sistema inmunológico human. Efectos que se reducirán gracias a los avances en la tecnología para su detección.













