La dieta religiosa

La Dieta Religiosa 

Se trata de una dieta basada en todos los alimentos de Cristo: fortaleza, perfección, salud… y algo de polémica también. Más de una vez los alimentos mencionados en los Testamentos son estudiados y articulados por expertos de temas gastronómicos. Esta dieta afirma que se puede bajar de peso siguiendo algunos consejos de Cristo. Tengamos presente que la gula constituye uno de los pecados capitales por lo que habrá que calcular muy bien las porciones en cada una de las comidas. Entre los alimentos más destacados figuran:

Los lácteos: según la Biblia la leche estaba acaparada de forma exclusiva para los bebés y era de cabras y ovejas. Los quesos y yogurt son ideales para personas adultas. Una gran ingestión de leche de vaca se encuentra directamente relacionada con la obesidad y diabetes. Si los consumos de proteínas y calcio no son de mucho agrado, entonces habrá que probar con productos lácteos descremados.
El pan y las harinas: el pan es una elaboración tradicional de la época de Cristo y era confeccionado fundamentalmente con agua, trigo y aceite de oliva. Estas clases de panes evita la ingesta abundante de las harinas blancas procesadas. Se considera que dos o tres rodajas de pan al cabo del día no perjudica el peso corporal.

Pescados: los pescados son registrados como base fuerte de las comidas de Jesús, aunque algunas especies como los moluscos quedaban de lado. No existe ningún inconveniente en ingerir pescados todos los días, dado que las grasas de ellos tienen altos contenidos de Omega 3, imprescindible para combatir el colesterol.
Carnes: los platos de la época eran dominados por cabras, aves y cordero, por lo que las carnes vacunas no figuraban en la dieta empleada por Jesús. Privarse totalmente de las carnes de tipo rojas nos priva de alimentarnos con hierro, proteínas y vitamina B. Todas las carnes tienen que ser ingeridas de manera muy moderada.

Vino: Siempre fueron resaltados los valores del vino tinto, bebido con absoluta conducta puede llegar a prevenir problemas circulatorios y cerebrales. Es además un excelente antioxidante.
Vegetales: eran comunes lentejas, cebollas y los ajos. También en los tiempos de Jesús figuraban algunos porotos e hierbas, no había mucho más. Las fibras y vitaminas que contienen los porotos y lentejas son suficientes para poder eliminar las grasas de nuestro organismo.

Imagen: dietas eignalet


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