En nuestro post anterior referido a este tema, comenzamos a compenetrarnos acerca de la importancia del mismo. Además de compenetrarnos, pretendo algo más: sensibilizarnos, aprender, tomar decisiones al respecto. ¿Es sano comer hasta saciarnos? ¿Es necesaria la sensación de saciedad extrema? Sigamos reflexionando juntos y juntas.
Así es que entran en nuestra escena los conocidos bufés libres, o espeto corrido (como se llaman en Brasil). Lo cierto es que las comidas gigantes y las bebidas sin fin pueden ayudar a expandir la cintura… y otras cosas más.
Piensa en lo que has desayunado hoy: tu tostada habitual, la medida de galletas o alimentos que habitualmente consumes en tu desayuno para ti es normal cada mañana, pero es muy posible que si miras en retrospectiva, descubras que ha crecido estrepitosamente a lo largo de tu vida.
Te propongo hacer ese ejercicio antes de seguir adelante. También puedes hacerlo con las otras comidas habituales del día. Me atrevo a vaticinar que excepto circunstancias especiales, en el caso de la gran mayoría de los lectores, las porciones han variado siempre “en más”.
Te invito a dejar algunos comentatrios, serán testimoniales mientras esperamos la tercera parte de este post.
Imagen: belasantacatarina












