Las zanahorias generalmente se nos presentan en todas las estaciones del año, no son costosas pero si de diversos usos en la cocina. Todo es posible con ellas, desde simples y atractivos platos diarios hasta preparaciones más elaboradas como postres y confituras.
Su mejor propiedad es que son un producto especial para dietas de bajas calorías, ácido úrico y colesterol. Previene las infecciones y favorece el buen estado de la vista y la piel. En jugos y puré es ideal para la alimentación de los pequeños. Es una verdura que no tiene contraindicaciones.
En repostería se utiliza en tartas y bombones para dar un sabor y color especial. Combina muy bien con algunas especias como los clavos de olor y la canela, y con alimentos como el azúcar y cocos. Aporta una buena dosis de vitaminas si la consumimos en jugos o licuados y se pueden mezclar con duraznos, kiwis, naranjas o bananas. Nunca falta en estofados, caldos o cualquier receta con vino ya que tiene la facultad de equilibrar la acidez.
En las ensaladas resalta por su poder refrescante donde la podemos ingerir rallada y fresca o cortada en trozos finos junto con apio y manzanas. Una preparación algo más exótica puede ser acompañada de nueces y dátiles. Las más decorativas y destacadas son las zanahorias chicas o también denominadas “baby” cuya longitud no supera los 4 centímetros, y le brindan un toque de distinción a cualquier plato culinario.














