Los hongos: riqueza de bosques y suelos

Originarios y propietarios de dudosas cualidades venenosas y alucinógenas, en la actualidad los hongos se han convertido en un ingrediente muy requerido en los platos gastronómicos a nivel mundial.

Los hongos tienen un alto contenido de minerales y vitaminas: B, C y E, escasas calorías y cuando son comestibles y bien conservados, son tolerados por nuestro organismo sin ningún inconveniente. Por tratarse de un alimento directo, es muy utilizado para la elaboración de varios productos como cervezas, vinos, sidras y también yogures y quesos. Sus usos van más allá de la cocina, dado que en la antigüedad se empleaban para la confección de jabones y perfumes, en el área médica sirven para la obtención de varios antibióticos.

Su único inconveniente es conocer debidamente cuales son los adecuados para la ingestión y saber diferenciar muy bien las distintas especies. Su recolección y posterior conservación resulta también un tema a considerar. Hay que rechazar los hongos de lugares de riesgos como pueden ser campos trabajados, ciudades o zonas de industrias, ya que sus tejidos acumulan buena parte de la polución.

Se deberán escoger los ejemplares más jóvenes y jamás usar bolsas de plástico para transportarlos debido a que acelera sobradamente su putrefacción. Hay que cocinarlos o ubicarlos para conserva dentro de las 24 horas. Se pueden secar, cocinar, envasar en recipientes herméticos con vinagre y también congelar. Gran parte de los hongos se consumen cocidos, aunque algunos suelen comerse en forma cruda. Su peso y tamaño varían de acuerdo a la época del año. Hoy en día son utilizados en una gran variedad de platos astronómicos.