Continuando con este tema abordado ya desde la entrega anterior, veamos hoy algunas posibilidades en relación a los alimentos que vamos a someter a cocción.
En un bizcocho, por ejemplo los huevos sirven como levadura, ayudando a configurar una textura esponjosa. En productos horneados como las galletas y magdalenas, los huevos agregan además la humedad y actúan como un aglutinante, o sea contribuyen a la integración de todos los demás ingredientes entre sí.
Aunque no lo creas, en la mayoría de los casos será posible omitir el huevo de la receta: el truco es averiguar o razonar con certeza el rol que el huevo cumple. Si es humedecer, se podrá agregar una cucharada o dos de líquidos adicionales, como la leche, jugo de fruta o incluso agua para restaurar la receta a su contenido de humedad original.
Si hablamos de aglutinación, el polvo de gelatina apenas hidratado cumplirá perfectamente esta función.
En la próxima entrega, veremos otras posibilidades para sustituir huevos en la cocina. Te invito a estar pendiente.
Imagen: cocinamujer Fuente: funfood












