En nuestro post anterior explicábamos por qué en algunas circunstancias promover la disminución del apetito es alimentarse mejor, y compartíamos el primero de los trucos. Te invito a ir conociendo los demás…
- Comsuma patatas sin miedo
Siempre se dice sin demasiado análisis que “la patata engorda”, olvidando que en realidad estos almidones tienen superpoderes para asesinar el apetito. Contienen un tipo especial de almidón resistente a las enzimas digestivas por lo que al organismo les cuesta digerirlas; por ello es que se quedan en el intestino más tiempo, retrasando la aparición de sensación de hambre, según asevera Katherine Beals, Ph.D., RD, profesor asociado clínico de la nutrición en la Universidad de Utah. su consejo es concreto: incluya una patata al horno con la cena (con una mediana el aporte es de sólo 100 calorías) o mejor aún, trate de ensalada de patatas hecha con vinagre en lugar de aceite. Los resultados te asombrarán.
- Elige las grasas sin suprimirlas totalmente
Recortar toda la grasa de tu dieta puede ser contraproducente. El ácido oleico, una grasa no saturada en el aceite de oliva, las nueces y los aguacates, ayudan a sofocar el hambre, según un estudio publicado en la revista Cell Metabolism. Durante la digestión, es convertida en un compuesto que, indirectamente, provoca el freno de las señales de hambre en tu cerebro. El truco no es retirarlas de tu dieta sino tan sólo controlar sus porciones.
No te pierdas los próximos trucos; la suma de todos ellos serán el secreto del éxito.













